
email: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
La vida cambia en un instante, porque tu lo decides, porque tu lo provocas ó bien porque tu te descuidas.
Acabo de regresar de una misión de rescate, tal vez suene fuera de los temas de este "blog" pero quiero aclarar que en mi tiempo libre entreno perros para la detección de personas vivas o muertas, desgraciadamente, debido a factores de logística, protagonismo de algunas dependencias y la falta de comunicación y confianza en el trabajo con perros de rescate, la mayor parte de nuestras misiones son de recuperación de cadaveres.
¿A quién amo?- ¿Quien es importante en mi vida y
porqué?- ¿A quien he perdonado y no le he dicho? ¿A
quién me gustaría pedirle perdón?- ¿A quienes considero mis mejores amigos y
porqué?
Para recordar:
Caso 1: ¿A quien amo?
Es increíble como había supuesto que alguien mas sabía lo que yo creía que sabía. Complicada forma de pensar ahora que la veo escrita. Me tomó solo 5 minutos, fuí sincero y al grano, deje en claro mis emociones y describí el "porqué" de las mismas. Detalles, recuerdos, vivencias, emociones y sensaciones que me produce esa persona. Increíble la respuesta. El mejor pago fue recibido. Sonrisa de oreja a oreja. ¡Jamás olvidaré ese momento! Lo mas sorprendente fue cuando de sus labios escuche. "Necesitaba escucharlo" WOW!.. Simplemente impresionante.
Cuantas veces sustituí un regalo material por la palabra, simplemente así no funciona. Las palabras son básicas, fundamentales, piedra angular de la comunicación. Hoy me queda mas que claro. ¡TE AMO!
Caso 2: ¿Quién es importante en mi vida y porqué?
Sonrisas, carcajadas y una que otra lágrima rodaron por el rostro de aquellas personas con las que convivo a menudo, pero que por la cotidianeidad olvido expresarles cuan importantes son para mí. Mis amigos. MIS AMIGOS. Los amo a todos.
Por estar ahí, por no estar también, porque sus ausencias también me hacen crecer. Hermosos compañeros de viaje que me hacen divertidísimo el recorrido de la vida. Gracias. Muchas gracias! Por ser, por estar, por hacerme vibrar.
Caso 3: ¿A quien le quiero pedir perdón?
Fue liberador decirle, aunque fuese breve y vía telefónica, que estaba avergonzado por la forma en que me había comportado, ofrecer una disculpa después de algunos años, aunque un poco tarde, tal vez, pero aún a tiempo y respirando, quería hacerlo. Me era profundamente necesario. Una sonrisa fue la respuesta, increíble que por teléfono se transmiten. Liberador. LIBERADOR. Gracias por aceptar mis disculpas.
Caso 4: ¿A quién he perdonado y no le he dicho?
Un caso excepcional, una experiencia de vida, el llamar a alguien que no he visto en años para decirle que NO HAY PROBLEMA, que por mi parte todo esta bien.
Tal vez esa persona ni siquiera tuvo tiempo de entender al 100 por ciento la llamada, pero por mi parte el mensaje fue claro. Todo eso que me hiciste, el daño que me causaste, ha quedado atrás, lo recuerdo pero lo integro a mi vida porque también ese sufrimiento forma parte de mi y me ha traído al maravilloso lugar en el que me encuentro ahora. Soy quien soy, tambien gracias a lo que me hiciste y aunque no lo agradezco, lo acepto y te perdono.
Que bien se siente haber hecho este ejercicio, que bien se siente el haber hecho contacto y hablado claro. Me siento mas pleno, mas vivo, mas tranquilo y mas feliz.
Seguramente habrá que revisar en el futuro cercano, replantearme las mismas preguntas y tomar las respuestas como un compromiso de vida. ¿Porqué? Porque me queda mas que claro, ¡Los muertos no hablan! y espero que tampoco se lamenten, porque el dejar pendiente el decir Te quiero, es una experiencia que definitivamente hubiese cambiado sus vidas. ¡Y las de los demás
¡Gracias por leer!
Jaime Leal




